Después de varios días y meses de jugar con la idea de iniciar un blog, por fin la lleve a cabo y no puedo evitar el sentimiento de logro. El propósito de este blog es poder escribir las cosas que me pasan por la cabeza o los sentimientos que tengo ante cualquier situación. Si bien tanto Ecuador como Canadá son parte importante de este blog o nueva aventura, no busco enfocarme en lo malo ni quejarme por las circunstancias que vivo o he vivido en los dos países; lo que quiero es poder comparar mis dos mundos y con suerte resaltar los aspectos positivos de estar aquí y no allá para seguir con mi vida con una sonrisa en mi cara al ver como este nuevo capítulo en mi vida me hace (me ha hecho), crecer y ver muchas cosas de modo diferente.

Muchas veces escribiré sobre mi familia, pues es mi núcleo y motor. Todas las personas que han tenido una familia relativamente feliz y normal pueden estar de acuerdo con esto, personalmente y mientras más conozco a otras personas, a otras familias, tengo mucha certeza que mi familia es especial y en muchos casos única.

Mi esposo ( a.k.a.”Canadian boy” desde el 2007), tiene la dicha de llamarme suya y yo llamarlo mío, después de una relación de novios/enamorados poco convencional, nos casamos en Quito, en la iglesia la Companía de Jesús en el 2010 y si bien ya lo admití una vez, pienso que nos apresuramos en casarnos y eso hizo que nuestros primeros años de matrimonio sean más difíciles de lo que suelen ser. Digo suelen ser, pues si hay algo que me he dado cuenta es que es secreto a voces que el comienzo de un matrimonio es cosa seria y casi nadie lo va a admitir sino hasta dentro de unos años, la excepción de esto son mis papás, los dos van a decir que ellos sí vivieron un cuento de hadas desde un principio; como dije mi familia es especial pero en este caso creo que se debe a que los dos optan por memoria selectiva y solo recuerdan los buenos y lindos momentos que pasaron y pasan juntos, y yo he aprendido que eso es precisamente lo que hace que la vida sea más llevadera en los momentos difíciles; uno debe tener en cuenta y recordar lo bueno de esa persona, los buenos momentos y las cosas que hacen que valga la pena.

Una vez que vine a vivir a Canadá y después de 18 meses separados, los dos -mi esposo y yo- hemos crecido, madurado y nos aceptamos como somos y ahora puedo decir que tengo más días de dulce que de sal. La sal es inevitable, como dice mi mamá: “todo en la vida tiene su equilibrio”.

Mis amig@s también tienen una parte especial en mi corazón, sin ánimos de ofender a nadie en Canadá, todas las personas con quien compartí horas de oficina, almuerzos, farras y comidas en Ecuador son seres humanos excepcionales, pues con muchos también compartí problemas personales, laborables, lágrimas y pruebas difíciles.

Tengo planeado un viaje a Ecuador por dos meses (Junio & Julio) y eso me pone contenta todos los días. Hay la posibilidad que mi esposo me acompañe por 2 semanas y eso sería genial pues Ecuador es el comienzo de nuestra historia, fue donde pasamos los primeros años de novios y de casados; revivir esos momentos, reír con esas personas, visitar esos lugares y comer delicias que solo allá se pueden comer es como dar mantenimiento a los cimientos de nuestra relación.

Sin más por el momento me despido y dejo abierta la invitación para comentarios.

S

“Canada will be the first chapter of the book of rest of your life. Write a good one” JW